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Métodos populares para predecir el sexo del bebé

21 Dic

La ecografía sigue siendo el principal método para identificar el sexo.

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La ecografía no ha perdido la carrera con los métodos tradicionales para identificar el sexo del bebé. Pruebe algunas de estas técnicas, pero advertimos que su efectividad puede ser del 50 por ciento.
Aunque muchas personas crean con fidelidad en estos métodos tradicionales, nada más certero que una ecografía para determina el sexo del bebé con exactitud.
La primera debe tomarse entre la semana 11 y la 14 de embarazo, para definir si todo va por buen curso. Cerca de la semana 22 se determinará si serán padres de un niño o una niña.
La forma de la barriga es la primera de una serie de métodos tradicionales para hacer este hallazgo.
La ‘norma’ dice que si es ancha y la mujer se pone caderona, seguramente tendrá una mujer, pero si por el contrario, es puntuda y pequeña, no hay duda de que nacerá una varón. Aunque la apreciación de este contorno, no deja de ser una opinión subjetiva. Naira Oviedo tiene 17 semanas y aprovechando que no sabe lo que espera, quisimos aplicar con ella algunos de estos métodos.
Haga la prueba
El anillo: el primer paso es buscar a una pareja casada y que mantenga una relación estable, para tomar prestado su anillo de bodas. Cuando ya lo tenga, la futura madre debe arrancar uno de sus cabellos. Este se amarra en la argolla y después se eleva sobre la palma de la mano de la embarazada.

En el caso de Naira, el aro se movió fuertemente en forma circular sobre su mano, lo que inmediatamente dejó ver que tendrá una niña (si se hubiera movido en línea recta sería un niño) a pesar de su opinión, porque tiene la idea fija de que tendrá un niño y por eso ya ha comprado ropa azul. Pero esta es la primera, aún faltan más cábalas. Vamos por la segunda.
La aguja: a medida que fuimos aplicando los otros métodos el panorama cambió para esta mamá. Tomamos una aguja enhebrada con hilo e hicimos la misma técnica de colgarla sobre la mano de la embarazada. Y en este caso, su movimiento frenético en forma de línea determinó que nacería Jacobo, como quiere llamarlo Naira, aunque el papá del bebé vote por Sebastián.
Las sillas: luego pusimos un tenedor en una silla y un cuchillo en otra. Tapamos los cubiertos y le pedimos a ella que se sentara en una. Escogió la del cuchillo. Una señal más de que nacerá un varón.
Tabla china: su existencia puede ser una leyenda, así como la historia que se le atribuye. Se asegura que hizo parte de una familia real china y que es usada desde hace 700 años para predecir el sexo del niño, casi con un 99 por ciento de confiabilidad.

Se deben tener en cuenta dos aspectos. El primero, la edad lunar de la mamá, que es la misma que tiene en el momento de la gestación, más uno. Pero si la mujer nació en enero o febrero se le suman dos. En la columna vertical están los meses, en el que se debe ubicar el momento en el que se concibió al niño.

Vía ABC del Bebé

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Te presentamos los métodos para elegir el sexo del bebé

6 Nov

Por razones médicas, sociales o culturales, en el mundo crecen las consultas (y las opciones) para poder elegir el sexo del bebé. Te contamos la tendencia y compartimos algunos consejos, científicos y de los otros: también existen las recetas caseras. Sin garantías…

No es que el “que sea sanito” haya bajado posiciones en el ranking del deseo. Nada compite con ello. Pero la familia se achica, la ciencia le pelea al destino (a la naturaleza o a Dios, según uno crea) la exclusividad de algunas decisiones y el sueño de tener la parejita y de explorar los dos universos de maternidad/paternidad que suponen hijos de diferente sexo empieza a buscar maneras de concretarse en consultorios de obstetras y centros de reproducción asistida. Por razones médicas, sociales o culturales, en el mundo crecen las consultas (y las opciones) para poder elegir el sexo del bebé.

Los expertos coinciden: las consultas se multiplican. Las parejas quieren saber si existe alguna técnica nueva que permita decidir el sexo de la descendencia y/o si los métodos caseros que pueblan el imaginario (y la web) tienen respaldo científico.

Quienes más preguntan son los que tuvieron dos o tres hijos del mismo sexo, y también hay casos de matrimonios que quieren un sexo u otro por cuestiones culturales. Para los armenios o los gitanos, por ejemplo, es importante el hijo varón, cuenta Sergio Pasqualini, director médico de Halitus. Uno puede querer elegir el sexo del bebé por dos motivos: por un deseo personal (fundado en cuestiones sociales o culturales) o por recomendación médica (por problemas vinculados a algo genético que se transmite a un sexo y al otro no).

El caso más frecuente es la hemofilia, porque la sufren los hombres y las mujeres son sólo portadoras pero hay otras, como algunas patologías neuromusculares, que pueden prevenirse conociendo el sexo del embrión con un PGD (diagnóstico genético preimplantatorio) y transfiriendo el que no puede tener la enfermedad, explica Claudio Chillik, especialista en medicina reproductiva del CEGYR.

Cuando no hay motivaciones médicas, la realización de un PGD se llama PGSS (diagnóstico de sexo por cuestiones sociales). Las consultas van en aumento en el mundo. Al principio nos sorprendía: hoy ya no. No es para nada infrecuente. Lo que más vemos son parejas que han tenido hijos de un mismo sexo y quieren del otro. Antes la familia estaba dispuesta a tener varios bebés hasta que lo lograba, pero hoy pocos quieren o pueden seguir probando hasta que llegue el varón o la nena, dice el doctor Roberto Coco, de Fecunditas.

Además del PGD, la ciencia hoy ofrece otra técnica (citometría de flujo) para seleccionar el sexo con una eficacia del 90%. Se basa en la diferencia de peso y velocidad que tienen un espermatozoide X y uno Y, y consiste en la separación de ambos con una máquina especial. Luego se hace un concentrado con los espermatozoides que se prefieren y se hace una inseminación.

En Europa y Estados Unidos muchas parejas recurren a esta opción y cerca de la mitad de las clínicas especializadas en fertilidad ofrecen la posibilidad de elegir el sexo del bebé. La mayoría desiste al conocer el precio de los procedimientos, que rondan los 3.500 dólares. Es una decisión difícil.

Son los obstáculos que obligan a muchos a preguntar por la opción más barata, aunque menos eficaz: los métodos caseros. Estas técnicas tienen una eficacia del 75% y muchos no las aceptan desde el punto de vista científico, pero no hay objeciones éticas, dice Chillik. La ciencia propone y el debate se impone. Hay voces que alertan sobre el peligro de alterar la proporción entre hombres y mujeres, para no hablar del dilema que supone la selección de embriones por motivos ajenos a la indicación médica.

  • Rosa o celeste: los “truquitos” caseros

El ginecólogo y obstetra Miguel Bensadon subraya que la existencia de métodos caseros no ofrece ninguna garantía, aunque pueden mejorar las probabilidades de que el deseo se vuelva realidad: “El que puede ser más eficaz es el que se basa en el ciclo menstrual de la mujer. Si se mantienen relaciones en el momento preovulatorio inmediato (hasta doce horas antes) podría haber más chances de que sea varón. En cambio, 24 ó 48 horas antes, es más probable que sea mujer. Tiene que ver con la movilidad y la duración de los espermatozoides: el portador del cromosoma Y es más pequeño y más rápido que el X, pero más frágil y menos resistente. El X es más pesado, más lento, pero más resistente”, explica el especialista.

Hay otros recursos. La alimentación, la posición en la relación sexual, el orgasmo (dicen que si el hombre llega primero hay más probabilidades de que sea varón, y viceversa, por cuestiones vinculadas a la temperatura), etc. Estos métodos pueden tener alguna explicación científica, pero no ofrecen ninguna garantía, dice Bensadón. También se menciona cierta relación con los alimentos: muchas proteínas para que llegue un nene muchos lácteos para que sea mujer, pero ningún especialista se atreve a afirmar que sirva para algo.

  • Calculadoras

El sitio Embarazadas.com tiene una entretenida (¿efectiva?) calculadora que, dicen, puede ayudar a planificar. En Internet existen este tipo de aplicaciones para calcular la fecha probable de parto, la ovulación y otras cuestiones. Pero hasta hace poco tiempo no existía esta opción.

  • Método de la Tabla China

Este método se basa en una tabla elaborada hace miles de años según las antiguas leyendas chinas, que dicen que el sexo del bebé se determina mediante la edad materna y el mes de concepción del futuro hijo: hay que intentar concebir en el mes correspondiente al sexo que desees de acuerdo a esta tabla. Hay una interesante nota sobre el tema en Babysitio.

  • La alimentación y el Método Baretta

Muchos científicos aseguran que la alimentación influye en el sexo del bebé. Según un estudio de la bioquímica Adriana Baretta, se puede inclinar la balanza a favor de uno u otro sexo cambiando la dieta y siguiendo el momento de la ovulación. Su método se basa en la mayor o menor presencia en la dieta de 4 minerales: la relación sodio-potasio sobre calcio-magnesio.

Según los alimentos que la mujer ingiera antes de quedarse embarazada, el sexo cambia: si contienen mayor o menor proporción de una determina sustancias, el bebé tendrá mayor probabilidades (98%, afirma la especialista), de ser niño o niña.

La bioquímica partió de los estudios realizados por los investigadores Stolkowsky, Lorrain y Gagnón (1983), quienes observaron la influencia que tienen los minerales en el metabolismo femenino en el sexo de la descendencia. Ellos demostraron que una proporción elevada de potasio y sodio en la dieta y una disminución paralela de calcio y magnesio favorecía al espermatozoide. En tanto, la relación contraria le daba más chances al espermatozoide X.

Con estos datos, Adriana Baretta diseñó un método probado en más de un centenar de mujeres, con un éxito del 98%. Las mujeres que recurren a esta práctica hacen una dieta progresiva, tres meses antes de iniciar la búsqueda. En ese tiempo se identifican los períodos más fértiles y el momento exacto de la ovulación. Se hacen análisis de sangre y si todo marcha bien, se da vía libre para intentar el embarazo. Es importante cumplir con el tiempo de preparación, tres meses, puesto que según Baretta “es el tiempo necesario para que el organismo asimile los cambios alimentarios y comience a actuar como filtro a favor del espermatozoide que se desea favorecer. Además necesitamos tres ciclos para que la mujer aprenda por el método sintotérmico a comprobar con exactitud su ovulación, y esto además lo confirmamos con análisis hormonal”, apunta la especialista.

Así, por ejemplo, alimentos como las legumbres, los frutos secos, el pescado y la fruta favorecen la procreación de niños. Y los productos lácteos, acelgas o copos de avena, ayudan a la gestación de niñas.

  • Método Shettles

Los doctores Landrum Shettles y David Rorvik, autores del libro Cómo elegir el sexo de tu bebé, se basan en las diferencias entre los espermatozoides X y los espermatozoides Y. Los Y (hombre) son más pequeños, más rápidos y más débiles, requieren condiciones de mínima adversidad, llegan primero y mueren rápidamente. Los X (mujer) son más grandes, más fuertes y más lentos, más resistentes en condiciones moderadamente adversas o ácidas. Son más duraderos y pueden esperar unos días al óvulo.

Este método busca combinar el momento de la relación sexual con el del ciclo menstrual de la mujer: si es más cercana al momento de la ovulación, tendrá más oportunidades de concebir una mujer. Y si la pareja tiene relaciones 2 días antes de la ovulación o 2 días después, las probabilidades de concebir un varón aumentarán.

Para tener un varón: Abstenerse del sexo o utilizar preservativo hasta 4 días antes de la ovulación. Después de este punto, abstenerse hasta 12 horas antes de la ovulación. El doctor Shettles asegura que el hombre tendrá mejor cantidad de espermatozoides y favorecerá la concepción de un varón. Durante las 12 horas de la ovulación, la pareja deberá tener relaciones sólo una vez (si tienen más, deberán utilizar preservativo). Durante la ovulación, los fluidos vaginales y del cérvix (cuello del útero) son alcalinos, condición que hace más favorable la llegada de espermatozoides (X o Y) pero especialmente favorable para los Y (hombre).

Para tener una beba: La pareja debe de suspender las relaciones sexuales 2 días antes de la ovulación, para que más espermatozoides X (mujer) estén presentes. Este método recomienda a la pareja tener relaciones después de terminado el período menstrual, por lo menos 1 día después, hasta 2 días antes de la ovulación. Antes de ésta, las secreciones vaginales son más ácidas y el espermatozoide X (mujer) tendrá más posibilidades de sobrevivir y fecundar al óvulo que el espermatozoide Y.

Vía: Entre mujeres

¿Cómo afecta el nombre de pila al éxito personal o profesional de tu bebé?

30 Oct

Los humanos asociamos los nombres de pila a distintos niveles de éxito, suerte y atractivo. A esa conclusión llegó el psicólogo Richard Wiseman, que asegura que esas percepciones pueden tener consecuencias importantes en la vida real.

En un estudio con más de 6000 sujetos, Wiseman comprobó que para los británicos llamarse Elizabeth (Isabel) o James (Jaime) está asociado al éxito. Lucy (Lucía) y Jack (Jacobo) son los nombres de los más afortunados, mientras que se asocia que las personas con peor suerte se llaman Helen (Elena) o John (Juan).

Ann (Ana) y George (Jorge) se perciben como nombres de personas poco atractivas. Y Sophie (Sofía) y Bryan son los más seductores. “Esto tiene implicaciones, porque los empleados con nombres asociados al éxito o al atractivo pueden tener más opciones de ascender”, subraya Wiseman.

Además, el nombre puede influir en tu éxito o fracaso académico. Un estudio de la Universidad Bloomberg de Pennsylvania coordinado por John Waggoner y presentado esta semana en la última reunión de la Asociación para la Ciencia Psicológica sugiere que sí.

Concretamente, los investigadores estudiaron cómo influía el nombre en las expectativas de profesores y otros adultos sobre los resultados de un estudiante en una escala de 1 (“no muy exitoso”) a 10 (“muy exitoso”).

Los nombres asociados a peores resultados fueron Brandon, Justin, Travis y Cody. Por el contrario, Robert (Roberto), Andrew (Andrés), Samuel, Katherine (Catalina) y Alexandra (Alejandra) eran asociados a alumnos con mejores resultados académicos. Curiosamente estos últimos nombres también se vinculan con un mayor estatus socioeconómico. Además, los investigadores han comprobado que las niñas llamadas Katherine (Catalina) suelen ir a escuelas privadas, y los llamados Lauren (Lorena) a universidades públicas.

Vía: Muy Interesante